jueves, 2 de diciembre de 2010

EDUCACION PARA LOS MAS MAYORES

El escolar más viejo del mundo empezó a estudiar a los 84 años, en un colegio del oeste de Kenia. Con su audífono y su cachava, Kimani Maruge coincidía en los pasillos, durante las pausas entre clases, con dos de sus nietos. Murió en Nairobi el 14 de agosto, cuando tenía unos 90 años. Le quedaban sólo dos para terminar la primaria.

Kimani Maruge, el alumno mas viejo

Nacido en 1920 en el Valle del Rift, fue jornalero toda su vida y cuidaba de un rebaño de cabras que pastaba frente a la escuela mientras él aprendía a leer y escribir. Su popularidad se disparó en 2004, al entrar en el Libro Guinness de los Récords como el hombre que había empezado a estudiar a edad más avanzada. Maruge atendía a los fotógrafos que le visitaban en su aldea, posaba orgulloso junto al certificado del récord. Fue el delegado de su clase, estudiante modélico que sirvió de ejemplo para niños y adolescentes de la zona. Desde su llegada al colegio, las matrículas no dejaron de crecer




Hablar de educación y envejecimiento hubiera parecido un total despropósito hasta hace pocas décadas porque siempre la educación estuvo dirigida a niños, jóvenes, adultos, pero para prepararlos para la producción y el trabajo. Hoy, esa cada vez mayor cantidad de mayores que, terminada su mal llamada " vida activa", jubilados de sus trabajos, tienen frente a ellos una casi tercera parte de su vida por vivir, necesitan, reclaman, buscan, espacios de aprendizaje y de actividad para seguir insertos en la sociedad. Se resisten a permanecer pasivos observadores de la vida, es su tiempo y quieren vivirlo. Acorde a esto y bajo los auspicios y recomendaciones de los organismos mundiales de la salud, surgieron movimientos culturales que tratan de incluirlos.
Entre ellos el de la Educación Permanente para Adultos Mayores, que bajo el lema " se puede aprender durante toda la vida", abre lugares y lucha contra uno de los prejuicios muy arraigados todavía en el imaginario social y que condiciona a toda la sociedad y a los mismos adultos mayores ; dando como verdadero y universal el concepto referido a la pérdida de la posibilidad de aprender en el envejecimiento.

MÍRALO SEGURO QUE TE EMOCIONARÁ

EDUCACION PARA LA IGUALDAD





Represión, trabas familiares y creencias religiosas son los obstáculos para que las mujeres de los países en vías de desarrollo estudien. 

La educación, contra la pobreza




El caso de Khadija Hassan Adam, una sudanesa que no sabía leer hasta que se acogió al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, es el mismo que el de otras 55 compatriotas que pudieron alfabetizarse en sólo seis meses. Igual que ella, existen millones de mujeres en los países en vías de desarrollo que no han podido asistir nunca a la escuela porque las casaron cuando sólo eran unas niñas.

Ellas engrosan la población más vulnerable a los abusos en estos países, pero también son el motor que puede sacarlos de la pobreza. Es lo que cree Unicef, la organización de las Naciones Unidas para la Infancia, que ha lanzado el programa Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas (UNGEI), con el objetivo de defender sus derechos y promover su incorporación a la sociedad en plenitud de sus derechos.



BRECHA DIGITAL DE GÉNERO


DURA REALIDAD TRABAJO INFANTIL


Para acabar con este círculo vicioso que impide que muchos de estos niños estén escolarizados a tiempo completo es necesario que los Gobiernos de los países desarrollados  luchen por garantizar en los países en desarrollo la enseñanza primaria gratuita, eliminar los obstáculos a la educación de las niñas y combatir el absentismo en la escuela.

Según datos de diversas ONG, los países de Asia y Pacífico son los que más cantidad de niños trabajadores tienen. Sólo en el sur del continente asiático más de cien millones de niños están trabajando y el veinte por ciento de ellos con jornadas que superan las trece horas. Además, , más del setenta por ciento de la mano infantil de todo el mundo trabaja en la agricultura y produce los alimentos y fibras que se consumen en el primer mundo.

Obligar a los niños a trabajar e impedirles que vayan a la escuela es un gravísimo ataque contra los derechos humanos que, además de dañar su crecimiento físico y mental, les condena a la más absoluta ignorancia de sus derechos.
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En la mayor parte de los casos, la pobreza obliga a las familias a emplear a sus hijos para que contribuyan a la economía familiar, aunque ello implique sacrificar la educación de estos menores. Por ello, la lucha contra la pobreza y la universalización de la enseñanza primaria gratuita son dos aspectos clave para acabar con el trabajo infantil.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), calcula que en la actualidad hay 218 millones de niños trabajadores, y de ellos, casi la mitad lo hace en condiciones peligrosas para su salud.
Se debe trabajar para  erradicar esta cruda realidad', concienciandonos todos  de la importancia de apostar por la erradicación de la pobreza y la universalización de la educación primaria, dos aspectos 'esenciales' para reducir la explotación infantil.

lunes, 29 de noviembre de 2010

EDUCACIÓN Y EXCLUSIÓN RACIAL



El siguiente video muestra  las claves de la exclusión del pueblo gitano a lo largo de la historia así como la  dura realidad en la  que  viven actualmente en Rumanía y demás paises de la Europa de los pueblos.





Declaración sobre la raza y los prejuicios raciales.

Fue aprobada y proclamada por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y la Cultura, reunida en París en su vigésima reunión, el 27 de noviembre de 1978.

Teniendo en cuenta “que el racismo, la discriminación racial, el colonialismo y el apartheid siguen causando estragos en el mundo bajo formas siempre renovadas, tanto por el mantenimiento de disposiciones legislativas y de prácticas de gobiernos que contrarían a los principios de los derechos humanos, como por la permanencia de estructuras políticas y sociales y de relaciones y actitudes caracterizadas por la injusticia y el desprecio de la persona humana y que engendran la exclusión, la humillación y la explotación, o la asimilación forzada de los miembros de grupos desfavorecidos,” se vio necesidad de deplorar estos atentados contra la dignidad del hombre, y los obstáculos que oponen a la comprensión mutua entre los pueblos y alarmada ante el peligro que entrañan de perturbar seriamente la paz y la seguridad internacionales.

En ese sentido se dan los siguientes postulados: “Todos los seres humanos pertenecen a la misma especie y tienen el mismo origen. Nacen iguales en dignidad y derechos y todos forman parte integrante de la humanidad. Todos los individuos y los grupos tienen derecho a ser diferentes, a considerarse y ser considerados como tales. Sin embargo, la diversidad de las formas de vida y el derecho a la diferencia no pueden en ningún caso servir de pretexto a los prejuicios raciales; no pueden legitimar ni en derecho ni de hecho ninguna práctica discriminatoria, ni fundar la política de apartheid que constituye la forma extrema del racismo. La identidad de origen no afecta en modo alguno la facultad que tienen los seres humanos de vivir diferentemente, ni las diferencias fundadas en la diversidad de las culturas, del medio ambiente y de la historia, ni el derecho de conservar la identidad cultural.

Entonces Toda teoría que invoque una superioridad o inferioridad intrínseca de grupos raciales o étnicos que dé a unos el derecho de dominar o eliminar a los demás, presuntos inferiores, o que haga juicios de valor basados en una diferencia racial, carece de fundamento científico y es contraria a los principios morales y éticos de la humanidad. El racismo engloba las ideologías racistas, las actitudes fundadas en los prejuicios raciales, los comportamientos discriminatorios, las disposiciones estructurales y las prácticas institucionalizadas que provocan la desigualdad racial, así como la idea falaz de que las relaciones discriminatorias entre grupos son moral y científicamente justificables; se manifiesta por medio de disposiciones legislativas o reglamentarias y prácticas discriminatorias, así como por medio de creencias y actos antisociales; obstaculiza el desenvolvimiento de sus víctimas, pervierte a quienes lo ponen en práctica, divide a las naciones en su propio seno, constituye un obstáculo para la cooperación internacional y crea tensiones políticas entre los pueblos; es contrario a los principios fundamentales del derecho internacional y, por consiguiente, perturba gravemente la paz y la seguridad internacionales. Todos los pueblos del mundo están dotados de las mismas facultades que les permiten alcanzar la plenitud del desarrollo intelectual, técnico, social, económico, cultural y político.

La Declaración reafirma que las diferencias entre las realizaciones de los diferentes pueblos se explican enteramente por factores geográficos, históricos, políticos, económicos, sociales y culturales, e indica que es incompatible con las exigencias de un orden internacional justo y que garantice el respeto de los derechos humanos, toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en la raza, el color, el origen étnico o nacional, o la intolerancia religiosa motivada por consideraciones racistas, que destruye o compromete la igualdad soberana de los Estados y el derecho de los pueblos a la libre determinación.

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